Falcao aprendió a caminar con guayos
Cuando apenas tenía tres meses Falcao García movía sus pies en la cuna con unos diminutos guayos marca Puma, como dibujando en el aire sus primeras chilenas y anunciando acaso su futuro. A su lado, revuelto entre las cobijas, lo acompañaba siempre un balón hecho a su medida que su padre le compró cuando nació. Era 1986 y en una casa del barrio Mamatoco de Santa Marta un niño parecía tener marcado su destino: el fútbol.
Falcao nació cuando su padre, Radamel, jugaba en el Unión Magdalena, el club de su tierra, el mismo donde se formó Carlos ‘El Pibe’ Valderrama. Radamel se inició en el fútbol como delantero pero pronto los entrenadores fueron cambiándolo de posición. Terminó jugando de defensor central y allí se consolidó. “Es que yo daba mucha patadas”, confiesa.
Radamel quería tener un hijo futbolista, pero no quería que repitiera sus pasos. “Tú tienes que ser delantero –le decía– porque los delanteros son los que ganan plata”. En las playas de Santa Marta, Falcao aprendió a patear el balón con fuerza, a usar la pierna izquierda, a perfilarse, a cabecear sin miedo y con los ojos abiertos. Todo bajo las instrucciones de su padre. Como dijo en entrevista al periódico Mío el técnico ‘el Flaco’ Rodríguez, quien llevó a Falcao a Millonarios: “Falcao García es hecho a pulso por Radamel”.
Falcao siempre acompañó a su padre a los entrenamientos y partidos. Izquierda, en el Deportivo Táchira. Derecha, en Atlético Bucaramanga.
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